El Centro de interpretación

memoria viva

Nuestro festejo es un gran cortejo, una gran demostración de amor

explicación centro interpretación

En Chiva, además de un elemento singular y distintivo de nuestro festejo, la borla, también es una especie de distintivo simbólico o emblema. Lo vemos en la fiesta que lleva su nombre, el día de San Roque, uno de los actos más entrañables de nuestros festejos de agosto, cuando los clavarios la prenden, como una flor, en el pecho de la clavaria, remitiéndonos a antiguos ritos de fecundidad y de transición biográfica, como el propio Torico; porque nuestro festejo es un gran cortejo, una gran demostración de amor. Así mismo, se convierte en un elemento identitario, cuando todo el mundo luce con orgullo una de esas insignias de lana, aunque más modestas, que reparten los clavarios. Una enseña que los padres les regalan a sus hijos, como haciéndoles entrega de toda una tradición, del más noble de los blasones; una especie de ese tomar la borla, el testigo, el saber.

Hilos que se unen, pues, para formar una borla y borlas que se engarzan para configurar toda una idiosincrasia, una cultura, un pueblo; una gran badana protectora. Esa badana multicolor, de la que parte esa cuerda, de nudos fraternales, que nos ata con nuestros vecinos y con nuestros ancestros. Si el elemento artesanal que corona al Tótem es uno de los componentes más significativos y diferenciadores del rito del Torico, también lo serán las borlas que la rodean y que la embellecen.

Esos eslabones son escudos y blasones del rito que nos vertebra. Por eso la borla fue la imagen elegida, para sintetizar todo un espíritu, para dar imagen a un Centro de interpretación pionero y entrañable, que se va a convertir, también, en un transcendental estandarte.

Imagen de un patrimonio único

Un espacio musealizado que supone una gran apuesta de la Asociación Peña Taurina El Torico, y que va a ser el primero de los que van a configurar, por todo el país, la Ruta Turístico-cultural en torno al ancestral rito del toro con cuerda.

El ambicioso objetivo es que, a través de él, se pueda descubrir la singularidad de este patrimonio único, su antigüedad y la gran variedad de elementos culturales y valores solidarios que genera. Un recorrido emocional por un ritual de cosecha, hondamente enraizado, relacionado con el ciclo productivo y vital, en que el toro, siempre profundamente respetado, intervendrá decisivamente.

Pero además, este itinerario entrañable y fascinante, se completa con otro circuito urbano que nos lleva a los escenarios por los que discurre el festejo. Así, recorriendo los diferentes paneles, podemos conocer otros elementos relevantes del ritual lustral y fecundante; al mismo tiempo que nos adentramos y nos asombramos con otros tesoros patrimoniales. Igualmente, siguiendo las huellas del Torico, podremos revivir los hechos más relevantes de nuestra historia y sus personajes más ilustres.

El Torico, un gran reencuentro

A través de todo este conjunto interpretativo, la Peña les quiere proponer un viaje por nuestra memoria, enlazados a ese animal telúrico que descubre nuestra esencia; de esa cuerda untada en retama, que siempre une; siguiendo ese cordón entrañable que nos conecta a nuestras más profundas raíces y también al devenir. Entrar en su interior supone volver a reencontrarnos con viejos aromas, con viejas sensaciones, con viejos amigos; porque el Torico es, ante todo, un gran reencuentro.

Pero además de transitar por el recuerdo, se pretende que éste sea un espacio vivo, como nuestro toro de vida, donde poder disfrutar todo el año nuestro festejo; porque éste no es solo nostalgia, es pasión e ilusión, es presente y futuro, espera y esperanza; el gran patrimonio vivido y el que queda por vivir. La fiesta supone volver a ese ámbito afectivo que nos permite reflexionar, reencontrarnos, coger aliento, para volver a iniciar la carrera.

Un recorrido por nuestra fiesta de gran valor etnológico

Del trabajo de musealización que se ha desarrollado, hay que destacar que se ha huido de lo pretencioso, intentando acercarnos a esa sencillez, a esa dignidad y pureza que siempre ha emanado de los festejos de la cultura popular. Mediante paneles explicativos se propone un recorrido sintético, muy visual y pedagógico, a través de esta fiesta de gran valor etnológico, que ha conservado intactos la mayoría de ceremoniales, durante siglos. En ellos, junto al texto, se han seleccionado, con el mismo criterio de exigencia, fotografías etnográficas que nos parecen muy representativas y de gran valor histórico e incluso artístico, igual que las que aparecen en el gran mural frontal.

Por otra parte, se ha apostado por la elegancia y la síntesis, incluso en el color, así, predomina en la sala principal la monocromía, el blanco y negro, para simbolizar que entramos en el terreno de la memoria. Por eso también se ha intentando jugar con todos los sentidos, incluso con el del olfato, aplicando diversos aromas asociados al festejo, para que todo sea evocativo. Sólo le dan algunas pinceladas de color los elementos que acompañan a los paneles, que destacan sobre el fondo neutro y que también son muy distintivos del festejo: vestidos, borlas, abanicos, garrotes, cuerdas, instrumentos musicales, alimentos, etc.

Esto cambia cuando subimos a la planta superior, en la que el último panel y los elementos que lo acompañan son como un castillo de fuegos de artificio de gran colorido; una catárquica mascletá final, para resaltar la vitalidad de la fiesta en la actualidad, su magnífico estado de salud, pese a su edad. Además, en esa planta se encuentran las oficinas, la sala multiusos que funciona como sala de reuniones, de audiovisuales y centro de documentación del ritual, con objetos, fotografías, obras de arte y libros de todo el país.

Los toriles

Este ámbito se amplía con los toriles, un recinto singular que, además de servir para explicar diferentes elementos del festejo, también va a funcionar como sala de exposiciones temporales, para prolongar la oferta cultural del centro y dinamizarlo todo el año.

A través de los diferentes recursos museísticos, se propone, pues, un

recorrido breve pero intenso, comprensible, atractivo, ameno y didáctico, por las entrañas de la fiesta.

El centro se va a convertir en esa borla que recoge, en un anillo radiante, todas las hebras de la villa; de nuestra matria. En esa badana artesanal que simboliza el espíritu eterno de un pueblo. Ese que pasea dignamente nuestro toro de vida en lo alto de sus fecundas astas; el ídolo expiatorio que conforma los filamentos de nuestra existencia.

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Dirección

Calle del Doctor Nácher, s/n, 46370
Chiva, Valencia

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