Este año, de igual manera que se hace con los Calderos de Nochebuena, la Asociación Peña Taurina El Torico, ha querido participar en otra tradición local: los Sagatos en honor a los Santos Medios. La peña ha puesto, nuevamente, su granito de arena, recogiendo sarsales para levantar uno de los tradicionales sagatos o fallas, en le paseo de la Argentina, como han hecho históricamente los zagales en cada barrio del pueblo desde que se instituyeron estos festejos patronales en el siglo XVII.

Efectivamente, como sabemos tras la reciente investigación promovida por el Ayuntamiento de Chiva en el Archivo Ducal de Medinaceli, estas fiestas se celebran desde que los Moncada traen, en 1611, las reliquias de estos santos: Alejandro y Macario. En 1609, Doña Catalina de Moncada, esposa del señor de Chiva Don Gastón de Moncada, que era embajador de Felipe III en la Corte de Paulo V, solicitó a la Santa Sede las reliquias de los mártires. Éstas, posteriormente, fueron extraídas de las catacumbas de Roma y enviadas a Zaragoza, donde el diplomático ejercía, entonces, como Virrey y, de allí, los huesos viajaron hasta Chiva, en 1611, acompañados por sus dos hijos: Don Miguel, Maestre Racional del Principado de Cataluña, y Don Carlos, Deán de la Catedral de Tortosa.

En un documento del archivo municipal, un libro de jurados, que recoge las actas del concejo desde 1948 a 1662, vemos como estas fiestas “gordas”, eran muy relevantes y duraban varios días, con actos religiosos (como las misas o bendiciones de panes) y profanos (con hogueras, cohetes, música y comedias incluso con soldadesca de Moros y Cristianos). Precisamente, en uno de las resoluciones, en 1649, el Consejo decide cambiar su celebración al 17 de agosto, haciéndolas coincidir con las fiestas de agosto o “de los mozos”, aunque, al final, parece que este cambio de fecha no se llegó a realizar. Este documento parece ser el primero en el que se hace referencia a las fiestas de San Roque, en las que se corre, el Torico de la cuerda.

Las reliquias de los Santos Medios, que inicialmente se depositaron en la iglesia de San Miguel, se encuentran ubicadas hoy en la iglesia parroquial de San Juan Bautista; también sus imágenes, en representaciones dignísimas como el gran lienzo de José Vergara que cuelga en el presbiterio. Así pues, Chiva el único lugar que tiene como patrones a estos santos, a los que aquí se les bautizó cariñosamente como medios (al estar decapitados) y el único donde se les dedican hogueras, que han sido tradicionalmente los fuegos invernales más celebrados. Unos ritos populares que son necesarios preservar, como han hecho históricamente los niños, compitiendo en levantar la mejor falla, durante siglos. La conservación de nuestro rico patrimonio es fundamental para avanzar con firmeza y confianza hacia el futuro.

JCM.

Centro de Interpretación del Torico.

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