Como señala Fermín Pardo, en el libro El Toro de Cuerda en España (editado en 2002, con motivo de la celebración del I Congreso Nacional del Toro de Cuerda): “La dulzaina y el tamboril, sonando en la fiesta del Torico hacen vibrar a los chivanos con la misma emoción que cuando participan en la propia carrera”. Éste gran especialista en música tradicional valenciana, desatacará en su ponencia, la antigüedad de nuestro festejo, así como la honda raigambre de estos instrumentos en nuestra población.

Tras repasar el papel de estos músicos en las popularísimas Albás (que se desarrollan desde la media noche del 15 de agosto, hasta la madrugada del  16), vamos a continuar viendo como siguen marcando el ritmo de la fiesta, en los diferentes actos que se suceden dentro del singularísimo sistema ritual del Torico. Así pues, tras el día de san Roque seguirá dirigiendo con armonía cada uno de los elementos festivos de los tres días de carreras, los días 17, 18 y 19; también el día de la especial.

Dulzaina y tamboril anunciarán la inminente salida del tótem, del toro de vida, entonando las tradicionales Dianas, que tendrán como finalidad despertar al vecindario estos días de fiestas. Unas melodías que, como en otros lugares, señalan el comienzo de un día festivo y que recuerdan, en parte, a las dianas militares, aunque son más elaboradas, ricas y emotivas.

A diferencia de otras despertás despertaes que tienen lugar en otros lugares de nuestro país o de nuestra región, aquí el dulzainero y el tamborilero, recorrerán el pueblo a solas en el conmovedor silencio y la soledad de la madrugada. A su paso, mientras el día va rompiendo, los vecinos irán abriendo sus ventanas para saludar a los músicos y agradecerles este mágico momento.

Como vimos en las albás, también es Marcial “Pierres”, quién desde hace más de cuarenta años, se encarga de entonar estas piezas tradicionales acompañado, desde hace tiempo, de su hijo Cristian al tabal. Es en estos momentos íntimos cuando el músico, tal y como confiesa en el libro antes citado, encuentra la inspiración para recrear nuevas variantes, partiendo de las sencillas melodías tradicionales. Unas composiciones espontáneas, que luego olvida y que son el deleite de sus paisanos; una entrañable muestra de afecto y consideración, en lo que es, sin duda, uno de los momentos más emotivos de los festejos.

Los músicos repetirán el ritual antes de las carreras de la tarde; en otro intervalo de descanso, tras los bulliciosos almuerzos y donde se reafirma el nerviosismo de la espera. Y, también intervendrán al final de éstas, tanto de mañana como de tarde, sirviendo de gran colofón. Pero esta vez lo harán, en otro tono, de otra forma: encabezado el alegre y multitudinario pasacalle de las peñas que finaliza en la plaza. Allí, como veremos en el próximo artículo, entonarán los acordes de las antiguas Torrás y de las mojigangas; otro momento trascendental.

JCM

Centro de Interpretación del Torico (CIT)

Toriles. Foto JCM.

Diana. Foto JCM.

Balsa día 17, 6.30h. JCM.

Carrera Torico. Foto Miguel Carrión.

Torres

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