Una vez analizado el primero de los actos en las fiestas de agosto, en los que interviene la música de banda: el Día de la Virgen. Vamos a repasar otro momento crucial, el día siguiente, el 16, dedicado a San Roque.

Si el día quince, tomaban protagonismo las clavarias, ahora será el momento de los clavarios, los jóvenes que tradicionalmente, y hasta la creación de la peña taurina en 1965, han organizado las fiestas de agosto. También se encargaban de financiarlas y, por eso, en parte, los eventos de este día estaban destinados a eso.

Y, de nuevo, será nuestra banda, la S.M. la Artística, la que alegre la mañana y, a manera de “despertá” sinfónica, recoja a las parejas de festeros, para acompañarlos al templo, de nuevo en un alegre desfile festivo. Y, tras la misa, se desarrollará otro popular pasacalle con el reparto del Rollo de San Roque, que, como hemos subrayado en otros artículos dedicados a la gastronomía, es ese dulce circular, atributo del santo que regenera, fortalece y protege. Aquí ya les veremos desfilar ataviados con todos aquellos elementos simbólicos que hacen de su atuendo algo único: sombreros, garrotes pintados a mano, abanicos artísticos, pañuelos bordados, borlas, … Pero de esto hablaremos en otra ocasión, con más profundidad.

Luego llegará, como el día anterior, el momento de la comida en familia, aunque, esta vez, será el clavario quién invite. Y ya por la tarde, se desarrollará la Fiesta de la borla, por el centro de la población; otro pasacalle festivo, animado de nuevo por nuestra banda, para acercar a los vecinos esas enseñas artesanales que ornan, dan colorido y celebran el encuentro.

Es el momento en que los padres compran este distintivo singular de hilos de lana para sus hijos, un acto entrañable que nos sugiere una ceremonia emblemática de transmisión de una tradición, de un saber heredado. Y es el momento, también en que los clavarios lucen el pañuelo bordado por su clavaria; y ellos, también en señal de afecto, prenden la borla (ésta mucho más elaborada) en el pecho de éstas; como si fuese una flor. Una cortesía que hemos visto como se ha repetido desde antiguo y que, después se repetía en la carrera, arrancándola de la badana del toro, en un acto de valor, también, más que simbólico.

Mientras, en los toriles, actualmente, se desarrolla la típica degustación de mistela y Rosquilletas o Doseticas del toro; junto a la visita a los astados que descansan allí desde la madrugada.

Finalizará el día con la típica entrada de vacas. Y lo citamos porque, precisamente, también ha sido nuestra agrupación musical, la que ha animado las tardes y noches de vacas y toros en puntas en la plaza de toros, los días posteriores a las carreras tradicionales y antes de la carrera especial que cierra los festejos. Incluso, antiguamente, intervenía en las Grupas antes de las “Entrás” de estos animales, a medio día, como hemos comentado en otros artículos.

Así pues, dada la especial relevancia de la banda en nuestros festejos, el Centro de Interpretación del Torico (CIT) le ha dedicado un lugar especial. Además de las fotografías donde se aprecia su papel, también hay un bodegón con instrumentos antiguos cedidos gentilmente por nuestra Artística y partituras de obras dedicadas al Torico y de las que hablaremos en otra entrega, cuando incidamos en la gran riqueza cultural de nuestro rito más entrañable.

JCM

Centro de Interpretación del Torico

CLAVARIOS PLAZA

Reparto del rollo de San Roque. Foto archivo L. Fenech

CIT

FIESTA DE LA BORLA

CIT

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