Como hemos comentado en algunas ocasiones, por su posible raíz pagana, por su carácter trasgresor, propio de la cultura popular, por motivos económicos o por su peligrosidad, nuestros festejos del Torico, como otros similares, han sufrido vetos por parte del poder establecido, tanto religioso, como político. Unas proscripciones que se repiten periódicamente, desde hace siglos y que solían provenir de la corona o del papado; incluso de las instituciones locales. En algunos documentos que se están recopilado, a través del Centro de Estudios Chivanos, para el Archivo Municipal, como las que contiene el mismo libro de Jurados que muestra sus resoluciones desde 1648 a 1662, como se ha destacado en algún artículo del facebook de esta Asociación.

Así, en esta ocasión vamos a hacer referencia a las repercusiones de una de estas prohibiciones que tuvo lugar, ya en agosto de 1882. Entonces, varios periódicos, como  El imparcial y La época, destacaron, en sus primeras páginas, la siguiente nota: “Porque el alcalde de Chiva (Valencia) no quiso autorizar la corrida de un toro enmaromado, los mozos del pueblo promovieron noches pasadas un alboroto con honores de motín. Al día siguiente, el suceso adquirió tales proporciones que, para calmar los ánimos, fue necesario apelar a la fuerza de la guardia civil acantonada en la comarca. Las bayonetas se encargaron de restablecer el orden”.

En relación a estos hechos, hay que recordar que, según nos ha descubierto nuestro compañero David Mújica, desde el CECH y desde la publicación Átame (nº 10), uno de los primeros cuarteles de la Guardia Civil en instalarse, en nuestra región, es el de Chiva, en 1852; seguramente debido a su condición de cabeza de partido judicial y punto fortificado que disponía de una comandancia Militar.

Una anécdota más, pues, que sumar a la microhistoria de nuestra entrañable fiesta, que este año, por motivos más que relevantes, no ha habido mas remedio que aplazar. Pero seguro que el año que viene volverá con más fuerza nuestro toro de vida. Aprovecharemos para coger aire, recobrar energías y que los festejos de 2021, cuando la epidemia actual haya pasado, se celebren aún con mayor efusividad. Ánimo.

JCM

Centro de Interpretación del Torico

Torico en 1928. Foto archivo Luis Fenech

Clavarios 1898, Fotografía de Vicente Peris

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