Marcos Gójski, Primer Clavario de las fiestas del Torico 2019

Para todos los chivanos, ser clavario de San Roque tiene una importancia especial. Los clavarios fueron los primeros organizadores de los festejos del Torico de la Cuerda de Chiva, según se recoge en documentos que datan de 1765. En la Memoria de Construcción de la iglesia parroquial de San Juan Bautista se afirma que: «Las fiestas del Torico estaban encima. Aquel año, como cualquier otro, se celebraron con gran algazara y brillantez, por los mozos del pueblo, los típicos festejos. El Torico corrió por las calles y las plazas con la natural alegría de jóvenes y viejos. Los clavarios, una vez concluidos los festejos, entregaron a la junta de obras 74 libras, más el producto de un toro cedido por los mozos para gastos de las obras, en total, 83 libras, 9 sueldos, 5 dineros».

Y esa tradición se mantuvo hasta 1965, cuando se creó la Peña del Torico y esta pasó a ser la organizadora de las fiestas. Pero ser clavario siguió siendo algo muy importante para los chivanos. Y ser el Primer Clavario sigue siendo un honor. Este año, Marcos Gójski será el máximo representante de los clavarios del torico de Chiva. Una responsabilidad de la que quiere disfrutar intensamente, porque para él las fiestas del Torico de la Cuerda «son mucho más que un festejo taurino, es parte de nuestra identidad».

¿De dónde te viene la pasión por el Torico?

Viene de familia. Yo recuerdo que cuando era pequeño ya participaba en las fiestas de la mano de mi madre. Y después, cuando ya tuve edad para salir solo, siempre salía a correr con el toro por todo el pueblo, de casa en casa. En Chiva, las fiestas del Torico son algo muy grande, muy importante, con una tradición que viene de antiguo… no hay pueblo más bonito que Chiva en agosto.

¿Cuál es tu relación con la Peña del Torico?

En realidad, mi relación empezó hace dos años. Aunque disfrutaba de las fiestas, no formaba parte de la Asociación. Sin embargo, cuando decidí que quería ser clavario me apunté a la Peña y descubrí el trabajo que hacen, que es impresionante.

¿Por qué querías ser clavario? 

Porque vivía rodeado de ellos. Desde siempre, en mi familia, ha sido muy importante y me lo han transmitido a mí. Mis primos, mi abuela, mi madre, mi hermana… todos son clavarios de San Roque o clavarias de La Asunción y yo también quería seguir esa tradición.

¿Cómo surgió lo de ser primer clavario?

Fue un poco por casualidad. Ser primer clavario es una responsabilidad muy importante y no todo el mundo puede. Este año no había candidatos y mi clavaria, Judith, me preguntó, ¿por qué no nosotros? La verdad es que no pensaba presentarme, porque este año estoy en segundo de bachillerato y hay mucho que estudiar. Pero al final decidimos dar el paso. Al principio te para la responsabilidad, pero ahora estamos muy emocionados. Primero porque representar a los demás clavarios y ser la imagen de la clavaría es ilusionante y segundo porque formar parte de esta fiesta y vivirla desde dentro es muy emocionante.

¿Qué esperais de estas fiestas?

Nuestra intención, la de Judith y la mía, es disfrutarla y aprovechar este momento. Además de compartirlo con los amigos y la familia. Tenemos ganas de que llegue, porque cada acto tiene algo especial.

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