Hemos encontrado en el Anuario-almanaque del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, editado en Madrid, de 1879, concretamente en la sección dedicada al Partido judicial de Chiva, referencias al oficio de guarnicionero o talabartero: el artesano que trabaja el cuero, para confeccionar, entre otras cosas, arneses y aparejos para los animales de labranza; también, aquí, para elaborar las “badanas” de nuestro Torico. Además, ya entonces, aparece ejerciendo esta profesión Antonio Martínez.

No sabemos si antes o posteriormente, se editaron estos almanaques, pero sí hemos podido ojear algunas de estas publicaciones, hasta 1911; y durante estos años aparece Antonio como único guarnicionero del pueblo, excepto el periodo que va de 1899 a 1909, que comparte oficio con Julián Rodrigo, Luis Fort o Calixto Merenciano Muedra.

Aunque vemos que faltan datos, como los de algunas profesiones, nos parece raro que no aparezca en los almanaques ningún miembro de la familia de los “Correcher”, una saga de, al menos, tres generaciones (Vicente López Box – Leopoldo López Fuster – Leopoldo López García) que, como sabemos, hasta hace pocos años, se encargaron de esta tarea, vital para el desarrollo de nuestro festejo (alternando, a veces, con otros guarnicioneros locales).

Esta misma publicación y en ese mismo año (1879), refleja datos muy relevantes, como que el partido judicial está compuesto por diez ayuntamientos con 24.338 habitantes y nuestra población, eminentemente agrícola, es la más poblada, con 4.577 vecinos. En concreto se destaca la abundancia de vino, seda, aceite, algarroba y cereales, “constituyendo estas producciones un regular comercio de exportación”. Además se reseña que “tiene casino y otros círculos de recreo, así como establecimientos benéficos y de instrucción”. Entonces el Ayuntamiento está presidido por Francisco García y el juzgado de primera instancia, por el juez Francisco Ozcutia; siendo promotor fiscal Joaquín María Blasco, Registrador de la propiedad Eduardo Penen y Herrero y Administrador de Estancadas José María Juan y Marchuet. En esta ocasión, como podemos ver en otros anuarios posteriores, no se detalla el Jefe de la Oficina de Correos, los Profesores de instrucción, el párroco, el Administrador de rentas, el Jefe de la Cárcel de Partido ni los componentes del Juzgado Municipal.

Igualmente, se nombra al procurador (José Pérez Sariñena), los Notarios (Rafael Esteban y José Redondo Gener), los farmacéuticos (Juan Jordán y Enrique Redondo Muñoz –en 1881 se registra a Vicente Nácher, cuya familia destacará mas adelante en el campo médico-), los doctores (Manuel Esteve y Peregrín Lanuza), los cirujanos (Antonio Cervera y León Teruel Iranzo) o los veterinarios (Agustín García y Vicente Morante); e, incluso, a la profesora de partos o partera (Tomasa Martínez).

Además aparecen enumeradas otras profesiones e industrias que nos llaman la atención, por ejemplo, tenemos varias fábricas de aguardiente (Francisco Fort, Vicente Lahuerta, Antonio Máñez Carrión, Manuel Pérez e hijo y José Andrés Fenech), de Jabón (Bonifacio Tarín Corachán), de gaseosas (Miguel Fombuena), de Yeso (Aniceto Blasco Herráez y Francisco Martí Hernández), de ladrillos y tejas (Juan Martínez); o cinco molinos de harinas (Francisco Esteve, José García Belloch, Juan Lahuerta, José Sierra y Gabriel Tarín Corachán) y tres alfarerías (José Navarro Alarcón, Juan Martínez y Macario Casaña).

Además, aparecen comerciantes de ultramarinos (Juan Antonio Alarcón García, José Blay Aviñó, Vicenta García y Gaspar Maya Gascón), tejidos (Andres Blay Aviñó y Francisco Pérez Silla), tabaco (Francisco Tornel), ferreteros (Carmelo Fenollera Maicas), aceite (José Albert Tarín, Merenciana Fuentes y Antonio Sancha Gimeno), de aceite al por mayor (Adrián Carrión y Bautista Tarín Cariñena), de vinagre y vino (Mariano Bellver García, José Calvo Gener, Federico Carrión, Vicente Cortés Jordán, José Gimeno, Teresa Guerrero, Mariana Guzman y Manuel Latorre Bria), o vinos y licores (Manuel Alarcón Aparicio, Antonio Cervera, Antonio Crespo, Antonio Gil y José Miró); también enumera dos cosecheros de vinos (Tomás Baviera y Juan Casado) y dos cuberos (Manuel Belet Bayo y Timoteo Soler).

Igualmente hay una relación de salchicherías (Benito Corachán, Miguel López y José Navarro), carnicerías (Aniceto Blasco, Matías Blay, Honorio Celda Obrador y Remigio Jener, María López y Francisco Moro), o panaderías (Juan Antonio Alarcón, Antonio Alberich, Vicente Alcañiz, Miguel Borich, Pascual Chuliá, Bautista Estellés, Baltasar Lahuerta, Pascual Lahuerta Balaguer, Felipa Lozano Mazain, Vicente Llorca Llacer, Vicente Marín, Pedro Matheu Hermanz, Gerónimo Pendería Rodes y José Pérez Rodrigo). Llama la atención la cantidad de hornos, aunque un poco más adelante, veremos cómo decrece su número; también como aparecen algunos que se han mantenido hasta hace pocos años o incluso hasta la actualidad, como por ejemplo el de Juan Antonio Corachán (1881); igual que el caso de la tejería a cargo de los Martínez, la herrería de Pascual Vidal, los ultramarinos de Juan Antonio Alarcón (1879), o la cafetería de Juan Alarcón (1905), por ejemplo.

Así mismo, aparecen oficios como el de zapatero (Pascual Chuliá y Miguel Toros Contreras), Botero (Vicente García Bonacho y Vicente Guzmán), cerero (José Cirujeda, Pascual Lahuerta, Joaquén Llorca y Pedro Marco), calderero (Manuel Lobato Tarín), cerrajero (José Herrero Alegre, José Selusa Cervera, Pascual Vidal), carpintero (Matías Domingo Ruiz, León Gómez y Bautista Gener Escartí), constructor de carros (Francis Hurtado Marín), de ataúdes (Vicente Salazar), o incluso de alquiler de coches o diligencias (Manuela Navarro).

Mas tarde, conforme evolucione la sociedad y la tecnología, variará la tipología y el número, como hemos dicho, de los negocios y desaparecerán o aparecerán otros oficios (estereros, sastres, fotógrafos, pintores, ingenieros, etc.) e industrias (fábrica de electricidad, obras públicas, etc.) o casinos y sociedades benéficas. Lo podremos comprobar, próximamente, analizando otros almanaques, en una segunda parte de este artículo.

JCM

Centro de Interpretación del Torico

Leopoldo El Correcher. Foto Manolo Sánchez

Leopoldo El Correcher. Foto Manolo Sánchez

Alfar de la familia Martínez

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